El Journal of Neuroscience ha publicado este año una prueba científica según la cual el aprendizaje retrasa la formación de las lesiones cerebrales típicas del Alzheimer.
El experimento, realizado por investigadores de Neurobiología y Conducta, de la Universidad de California y del Centro Médico Montefiore, de Nueva York (EEUU), se llevó a cabo en ratones transgénicos (modificados genéticamente para desarrollar Alzheimer).
La prueba consistía en dejarlos en un tanque de agua del que no podían salir a menos que descubrieran una plataforma en la que podían hacer pie y descansar.
Un grupo de animales fue entrenado cuatro veces al día durante una semana.
Mientras que al grupo control sólo se les permitió nadar una vez antes de examinar sus facultades mentales y su cerebro.
El resultado fue claro: los animales del primer grupo fueron capaces de recordar más fácilmente dónde estaba la plataforma de descanso y su cerebro tenía menos lesiones que los del segundo.
El estudio sugiere que el aprendizaje y las actividades mentales (como la lectura o hacer crucigramas en el caso de los humanos) ejercerían un efecto protector para evitar el Alzheimer









