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Ducharse con los ojos cerrados







Básicamente cualquier actividad que realicemos, que nos haga “romper la rutina”, y someternos y adaptarnos a una nueva experiencia, será beneficioso para el cerebro y podrá considerarse un “ejercicio cerebral”.

Lamentablemente, muchas veces el problema no es encontrar el ejercicio en si, sino el tiempo para hacerlo.

Es por eso que vamos a compartir una serie de ejercicios
“neurobicos”, que podrás aplicarlo en las propias actividades cotidianas, simplemente implementando un ligero “cambio de tuerca” en estas.

Vayamos con el primero:

Ducharse con los ojos cerrados

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Se hace de esta manera, para lograr enfocar y agudizar tus otros sentidos mientras estas teniendo una confortable ducha
.

Enfocándonos principalmente en el tacto y el oído, de esta manera podremos prestar especial atención al ruido de la ducha caer sobre nuestra cabeza y cuerpo, y sentir de otra manera el contacto de nuestra piel con las manos, el jabón y el agua.

También estaremos ejercitando nuestra “capacidad espacial”, y la imaginación, ya que tendremos que “Adivinar” donde esta el jabón, el shampoo, la toalla, etc.

Al privarnos del sentido de la vista, tendremos que hacer un esfuerzo extra para alcanzar y utilizar todos los accesorios de la ducha.

Es recomendable tener la luz apagada para no forzar demasiado los ojos cerrándolos con demasiaba presión.

Además de la actividad cerebral que estemos realizando al ducharnos con los ojos cerrados, una vez que lo practiquemos varias veces y estemos acostumbrados, se disfrutará mucho más el baño y serán mas relajantes.

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