Yendo más allá de la inteligencia
Poseer un alto grado de inteligencia nos puede ayudar en ciertos aspectos de nuestras vidas.
Existen inteligencias que fueron reconocidas por todo el mundo como por ejemplo, la de Wagner quien descollaba por su manera clara de ver las cosas en temas musicales, la de Picasso genio indiscutido como pintor, Beethoven, de quien se hacían chistes acerca de su torpeza, pero quien fue igualmente excepcional en lo que hacía.
De esa manera muchos inteligentes destacados a través de la historia, todos con una conclusión muy cierta que un día leí “se sugiere adicionalmente que para adquirir fama de genio a veces basta con serlo; pero para lograrla no siéndolo, sí se necesita una inteligencia excepcional” sin dejar de tener en cuenta que la genialidad no es sino un aspecto del talento.
Alejandro Magno, Aristóteles Calvino Confucio, Nerón, Napoleón y todos, todos los que de una u otra manera, fueron y siguen siendo personajes destacados a perpetuidad, utilizaron algo que todos poseemos llamado inteligencia, solo que hicieron de ella algo diferente, una inteligencia que sobre paso la acostumbrada forma de ver la vida, forzaron el destino, cambiaron la ruta, impusieron la diferencia… y funciono, la inteligencia bien utilizada debe darnos más que lo que puede ofrecernos la riqueza, la benevolencias, las ganancias materiales.
Porque negarnos a intentar hacer la diferencia, si ya poseemos la herramienta principal, es cuestión de usar la inteligencia y llevarla hasta extremos de cosas excepcionales, que hagan historia, que sean dignas de recordar y llevarlas por el tiempo a la perpetuidad destacada.
Esta nota es una manera de reafirmar la idea de que ya todos nacemos inteligentes y capaces de lograr nuestros objetivos … ya somos inteligentes … simplemente lleguemos un poco más allá … con nuestra personalidad … creatividad … y impongamos nuestros deseos para que nuestro sueños se haga realidad.
